sábado, 25 de octubre de 2008

cuando la publicidad se convierte en arte

Ya que esta semana la cosa ha ido de carteles, voy a seguir con ellos.
Siento una gran admiración por los carteles antiguos ya sean de publicidad, de cine, ciudades... Me encanta entrar a un local y que de las paredes cuelgue alguno de ellos, tienen algo especial. Hace tiempo que empecé a coleccionarlos y como aún no he decidido dónde ponerlos, se me ocurre que éste es un buen sitio para empezar a hacerlo. El problema es que seguro que me encuentro con muchos que no tengo y me entrarán ganas...

Mirarlos supone pasear por la historia del diseño gráfico y descubrir que en una época en la que no existían tantas facilidades como hoy en este campo, se hacían verdaderas maravillas que han llegado hasta hoy. Vale la pena echarles un vistazo.




1900





1940


viernes, 24 de octubre de 2008

imperdonable

Imperdonable sí. No se puede llamar de otra manera.
Paulina Rubio, la chica dorada del pop latino se empeñó y destrozó uno de los temas más conocidos de Kiss. Y es que te guste más o menos la banda neoyorquina más estéticamente cuestionada de la historia, este tema tiene su aquel. Pero no es la única... a este despropósito se unieron Anna Vissi, Ankie Bagger (la convierten en disco) y definitivamente Daniel Mifsud no sé qué pretendía. Esta versión es mejor abstenerse de escucharla, seas o no seguidor de Kiss. Sin comentarios.



i was made for lovin' you / paulina rubio

A ella le gustó tanto como le había quedado que hasta la incluyó en uno de sus discos, para que siempre podamos echar mano de él y volver a escucharla.
Por favor!!!

jueves, 23 de octubre de 2008

un cartel problemático

Val tiene 28 años, es atractiva, tiene estudios universitarios y una cómoda posición económica. Es además una mujer muy liberada que busca constantemente nuevas experiencias para saciar su curiosidad sexual. Se acuesta con quien quiere y cuando quiere.Tras diversas experiencias, acabará convirtiendo el sexo en su forma de vida, lo que la conducirá a encontrar el amor y a ejercer la prostitución, viviendo en ambos casos experiencias extremas.

Diario de una ninfómana se basa en el libro de la escritora, sexóloga y ex prostituta francesa Valerie Tasso, publicado en España en 2003. La obra se ha traducido a más de 15 lenguas y ha sido best-seller en más de 10 países, alcanzando el medio millón de copias vendidas en todo el mundo.

Hasta aquí todo normal.

Pero el estreno de la película y la promoción en carteles crea una polémica que a estas alturas resulta fuera de lugar. Se ha tachado de acción publicitaria de dudosa legalidad y gratuitamente provocativa. A pesar de que el contenido puede parecer ciertamente fuerte, lo anecdótico del caso es que la cinta ha obtenido la calificación del Ministerio de Cultura de Autorizada para Mayores de 13 años, aunque no haya conseguido pasar la prueba para que se exhiba en intercambiadores y marquesinas de transporte público en Madrid, en las que podemos ver carteles como estos sin inmutarnos.

Que el cuerpo de la mujer se utiliza en la publicidad no es nuevo, pero las connotaciones añadidas en este caso sí, ¿gratuitamente provocativo? ¿acaso los carteles de lencería no lo son siempre? ¿qué tienen estas braguitas de encaje? ¿una mano dentro?.
La película cuenta una historia que a muchos puede parecer incómoda, pero por cerrar los ojos ni desaparece la prostitución ni las adicciones. Lo que no saben es que con esta pataleta contribuyen a hacer publicidad de lo que tanto hiere su sensibilidad.

Quizá un señor armado sea menos provocativo, pero personalmente creo que más escandaloso. Existen carteles con peor gusto que éste y no sólo en cine.

Seguro que se os ocurre alguno!

martes, 14 de octubre de 2008

cerrando ciclos







Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!




Paulo Coelho (aunque Gloria H. le acusó de plagio)




el rumbo de tus sueños / bunbury & vegas

Vuelvo en unos días. Que os vaya bonito!

sábado, 11 de octubre de 2008

hallelujah

Compuesta por el canadiense Leonard Cohen y después de un año de trabajo, Hallelujah vio la luz por primera vez en 1984. Se dice de ella que es difícil de cantar por lo que tiene de litúrgica, de religiosa, de purificadora.
Ha sido utilizada en televisión y como banda sonora de varias películas ya que es el complemento perfecto de escenas tristes. Cuenta además con la consideración de ser una de las mejores canciones de la historia (público, compositores y crítica se pusieron de acuerdo).
No es de extrañar, por tanto, que algunos cantantes se decidieran a incluir este clásico contemporáneo en su repertorio: John Cale, Allison Crowe, Sheryl Crow, Bob Dylan, Rufus Wainwright, Jeff Buckley y Damien Rice, entre otros.


Después de escuchar unas cuantas, es imposible no decantarse por la que incluyó el malogrado Jeff Buckley en su disco Grace (1994). Hasta el propio Cohen quedó fascinado y es que con sólo una guitarra y su voz, conmovedora y potente, Buckley hace del tema algo sublime.
Una versión que supera al original, casi 7 minutos de melancolía, belleza y perfección. Lástima que esa voz se apagase tan pronto.


(después de la publicidad)



Buen fin de semana!